Junto a la aparición del washi tape llegaron grandes propuestas para su utilización. Estas cintas adhesivas realizadas a base de pasta de arroz y el empleo de una cola poco agresiva permiten ser pegadas en cualquier superficie sin dejar rastro tras su retirada. La propuesta de hoy, sencilla, sin pretensiones, me ha parecido una perfecta muestra de belleza conseguida gracias al empleo de estas, en un rincón del panel de anotaciones, tiras horizontales, al otro lado de la estancia, el cableado de una lámpara decorado en consonancia. Un sutil toque de color rosado para una estancia monocromática.