Singulares Inventory Room Barcelona



Tenía para esta semana, una fantástica vivienda que publicar, sin embargo, me resultaba extremadamente extraño empezar a hablar por aquí de otra cosa que no fuera el Singulares Inventory Room Barcelona, pues ahora mismo, no hay nada más que ocupe mi cabeza, evento para el que estoy dedicando todos mis pensamientos y esfuerzos. Decimos en la web de Singulares Magazine y en las distintas notas de prensa que hemos realizado, que, tras la pasada edición en Madrid, nos dimos cuenta que sacar la revista de nuestras/vuestras pantallas era algo más que una idea. Palpar el entusiasmo de diseñadores y emprendedores, de personas que irradian el cariño por su trabajo y por las piezas que venden, fue una experiencia única. Así que aquí estamos, a un día de abrir puertas de nuevo pero en esta ocasión en una nueva ciudad, nerviosos pero muy ilusionados, hoy para nosotros es día de montaje, día de poner cara a muchos de los nuevos participantes y de dar abrazos a los que repiten, que los hay! Mañana, a las 16:00h será oficial, Singulares Inventory Room estará en plena marcha, así que os esperamos en el espacio polivalente de Ailaic, en Passatge Utset, 14, en Barcelona, por supuesto.



Imágenes: Singulares Magazine

Kokedamas, con Gang and the Wool


Conocía su estudio floral, y tanto que lo conocía, no es difícil encontrarse con una fotografía tomada en él en las redes sociales, yo misma sin ir más lejos, le dediqué un artículo completo en Singulares Magazine #9. Y es que el estudio floral de Manuela de Gang and the Wool, es considerada no en vano, de las floristerías más bonitas del país. Pero no fue hasta hace algunas semanas, cuando tuve la ocasión de coger dirección Vallvidriera, y descubrir en directo este idílico lugar, un espacio ubicado en medio de la montaña presidido por un invernadero y una gran mesa de madera donde Manuela da forma a sus creaciones florales. Fue precisamente allí donde charlamos, ideamos e hicimos las primeras pruebas para la presentación del taller de Kokedamas que ella misma impartirá el próximo sábado día 1, en la zona habilitada para workshops, dentro del espacio de la venta efímera del Singulares Inventory Room Barcelona. 

Recuerdo que cuando me dispuse a sacar la cámara, empezó a llover, apenas una llovizna insignificante que no impedía mi trabajo pero que sin embargo, fue suficiente para inundar el lugar de ese aroma tan característico, a campo y tierra mojada. Otoño es en muchos casos, esta misma sensación, y este es precisamente el motivo por el cuál decicidimos junto a Manuela, enfocar el taller hacía las técnicas de aprendizaje del kokedama. Hundir las manos en barro y no temer a ensuciarse  es algo por si mismo extraordinario, y si a ello le sumas, aprender bajo las directrices de una persona como Manuela, cuya concepción de la planta y la naturaleza hacen de este taller, una experiencia, que independientemente de mi implicación, recomiendo de todas todas, realizar. 


Imágenes: Maria Marcet

Un uso relativo del centro floral



Es habitual que en ocasiones seamos prisioneros de aquellas convicciones que sin pretender considerarlas como tal, por arraigadas en lo cotidiano, nos resulta extremadamente complicado concebirlas de cualquier otro modo. Un ejemplo de ello, sería la imagen que se conforma en nuestra mente cuando pensamos en ubicar un adorno floral o vegetal en un espacio. Nuestro inconsciente nos decanta en el acto hacía un ramo, la flor en una maceta o las hojas verdes y frescas de cualquier planta de interior, sin embargo, más difícilmente y si no estamos habituados a propuestas de este tipo, llegaremos a la conclusión que una rama puede ser un buen sustitutivo. Me vengo a referir con todo esto, a que cuando paseamos por el bosque y vemos flores silvestres, las recogemos y creamos con ellas delicados ramos, sin embargo, somos incapaces de recortar una rama de un pinar, y junto a una botella de cristal, crear en su sencillez el jarrón más minimal y visualmente atractivo, que con una total falta de recursos podríamos idear.


Imágenes: thevedahouse

Ariele Alasko, arte en madera



El simple hecho de trabajar la madera con una idea fija en nuestra cabeza, de hacer uso de grandes herramientas y que estas creen según lo que mentalmente hemos previsto. Crear como disciplina artística es de lejos, el mejor método que conozco para alejar nuestra mente de todo pensamiento y simplemente, trabajar en aquello que tenemos delante. Así transcurren las horas en el taller de Ariele Alasko, una joven que ha hecho de su oficio, la carpintería y cuyos inicios del todo espontáneos, se desarrollaron al diseñar sus propios muebles para el que era su primer apartamento propio, en Brooklyn, donde actualmente reside. A partir de este instante, pasó de ser un pasatiempo a convertirse en un trabajo a tiempo completo, en cuyo taller, siempre polvoriento por los distintos proyectos que realiza, se ha convertido en el lugar en el que crea auténticas piezas de arte en madera, ya sean obras para colgar o piezas de mobiliario. Fascinada como me encuentro con su espacio de trabajo, resulta maravilloso seguir su cuenta de Instagram, y descubrir a diario su maravilloso mundo creativo.


Imágenes: Kinfolk, Ariel Alasko

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