Vivir en lo que fue un establo



Fascinación y admiración, sin duda estos son los dos términos que mejor describen mis sentimientos hacía la vivienda que nos ocupa, siendo esta fruto de una rehabilitación realizada en una antigua construcción que albergaba un establo y que se encontraba en un estado ruinoso durante su último período, previo a la adquisición de sus actuales propietarios. Una vivienda en la que se han respetado los origines de la construcción consiguiendo crear espacios diáfanos, de aspecto contemporáneo y dotados de gran luminosidad, rasgos que resultan del todo sorprendentes si tenemos en cuenta la función que poseía el edificio en el pasado, empleo que determina las características tan peculiares de su construcción así como del uso que se hacían de sus instalaciones, ya que en ningún momento fueron concebidas para perdurar en el tiempo. Contando con suelos de hormigón y la luminosidad de unas inmaculadas paredes blancas, aquí las estructuras originales en madera destacan por encima de cualquier otro elemento, aprovechando las paredes y puertas propias de los puestos de los caballos, elementos que lejos de ser desechados han sido limpiados y restaurados debidamente para gozar de una segunda vida adaptada a una arquitectura moderna y neutral que no deja indiferente.




Imágenes:  MilkDecoration

En los armarios de mi cocina



La pasada semana realicé una publicación en este mismo blog donde recalcaba la posibilidad e importancia de decorar cualquier ámbito del hogar con los objetos básicos que le son propios sin perder funcionalidad. En aquella ocasión, tarros con especies, y otros utensilios propios de una cocina eran los elementos que vestían una estantería que se encontraba a la vista, contribuyendo estos a la propia decoración. Sin embargo, y aunque en mi caso se trata de un armario de almacenaje con sus respectivas puertas, he querido compartir los artículos que guardo en su interior, la mayoría vajillas y cuencos que me permiten jugar a la hora de servir la mesa y que lucen perfectamente ordenados para una mayor visualización de todos ellos a la hora de buscarlos y emplearlos. Se trata de piezas que he ido adquiriendo con mimo en los últimos años, algunas de ellas de tan especiales como la taza realizada a mano por Sophie Aguilera, las vajillas antiguas adquiridas una a una por distintos mercadillos de antigüedades, así como las fuentes cisne, objeto que siempre ha estado en casa de mis padres y que ya desde bien pequeña me parecía fantástico. 



Imágenes: Maria Marcet

Malatesta Maison, B&B en Italia



Una gran mesa de roble con base de metal y franqueada por doce sillas de Charles&Ray Eames supone uno de los espacios de encuentro más destacados de este vivienda que es además casa de huéspedes. Se trata de Malatesta Maison, un lugar en el que dejar atrás los ruidos y las preocupaciones de la ciudad y disfrutar del aislamiento que supone encontrarse en Pergola, una región italiana no muy alejada de la costa Adriàtica que sin embargo, aún no ha sido invadida por los turistas. Su aspecto actual parte de un cuidado trabajo de restauración para un edificio que se adquirió en un estado ruinoso y para el que se ha buscado mantener íntegramente el aspecto original de esta construcción datada del siglo XV que a su vez es combinada con elementos que expresan modernidad. Y aunque he querido centrarme solamente en las zonas comunes con que cuenta esta casa de huéspedes, los dormitorios son del mismo modo, extraordinarios en su cuidada decoración, algunos de ellos ubicados en un anexo junto a la casa principal que cuenta de un matiz de intimidad al mismo tiempo que permite contemplar toda la riqueza natural donde se encuentra ubicada Malatesta



Imágenes: Arq4design, Malatesta

Voltear el arte y colgar cosas de él


Este pensamiento no es nuevo en mi, así que podríamos decir que es una idea recurrente que además, yo llevo a cabo en mi propia casa. Hará algo más de un año que dediqué una entrada al acto que denominé voltear el arte, en esa ocasión se trataban de piezas propias de galerías y museos cuyo reverso, afirmaba yo, nos rebelaban datos que nos acercaban un poquito más a la obra y a su autor, inscripciones a las que se le añadía el atractivo de mostrar la parte posterior y no al revés como es habitual, suponiendo un acto contrario a lo ordinario, a lo lógico, y precisamente por ello, me parecía divertido de aplicar. Por ello, tras descubrir las imágenes que configuran esta entrada reitero mi idea, sentenciando que además, supone una buena superficie como panel de imágenes en donde ubicar pequeños objetos o disponer láminas, postales e incluso revistas.



Imágenes: FreundevonFreunden

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